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GUIADOS POR "EL MESIAS"

Foto del escritor: El Mesón del Sr. Feudal
El Mesón del Sr. Feudal
14 may
6 min de lectura

Actualizado: 23 jun

En restaurantes donde el sentido de urgencia lo es todo, donde la toma de decisiones se hacen con “experiencia y dos claras”, el impacto de una micro-gestión y la falta de liderazgo en la organización de una empresa afectan el crecimiento de la misma y retención de talento.


Diagnóstico crítico sobre el estancamiento institucional y la fuga de talento provocados por una mala dirección o liderazgo.


1. Introducción: El problema real (No es el mercado, es la gestión)

El crecimiento de una cadena de restaurantes depende de dos factores críticos: la estandarización de su producto y la agilidad de su gente. Hoy en día, la empresa no está estancada por falta de clientes o por la calidad de la masa; está frenada en seco por un cuello de botella al mando del corporativo.


Este documento no busca adornar la realidad con tecnicismos corporativos. Hay que hablar claro: el estilo de supervisión basado en el control obsesivo y la total ausencia de un liderazgo real está ahogando la operación y administración de la empresa, quemando al personal y cerrándole la puerta en la cara al poco talento que tanto nos cuesta reclutar en estados que no son capitales y donde la competitividad y CVs calificados no abundan.


La empresa lleva “N” # de años estancada con los mismos problemas porque operamos bajo un sistema de parálisis por análisis, producido, dirigido, estelarizado y promocionado por la subdirección. Hoy en día, su falta de experiencia en el puesto y peor aún en el giro de alimentos y bebidas se está compensando con un exceso de burocracia, ChaTGpT, mil juntas y mil análisis para tomar decisiones simples y no tan simples que con una decada de experiencia le sería facil tomar pero es mucho pedirle.


En el negocio de los restaurantes, la velocidad lo es todo. Mientras nosotros generamos reportes para decidir un cambio menor, la competencia nos quita clientes, el personal se frustra y el dinero se diluye en procesos inútiles o lonas que nunca vieron la luz guardadas en la oficina de marketing. La dirección no está gestionando, está asfixiando la operación para alimentar un ego de autoría, y el costo de esa mediocridad lo está pagando el bolsillo del dueño de la o las marcas."


2. El virus del Microgerenciamiento: Mucho control, muchas agendas, muchas juntas, cero acción, pocas nueces y cero visión.


La dirección actual confunde "revisar" con "gobernar" cada respiración de los empleados “todo lo quiero en agendas, todo lo quiero saber y nada se decide sin mil juntas y análisis”.

Monitorear si alguien acomodó un pepperoni un centímetro a la izquierda o exigir reportes minuciosos por tareas cotidianas en Apps eso no es eficiencia, es una patología de control.


• Asfixia operativa:

Cuando un subdirector quiere autorizar desde la compra de una escoba hasta el orden de las entregas del repartidor, el negocio se paraliza. Las decisiones sencillas que deberían tomarse en cinco minutos en una sucursal tardan días porque todo tiene que pasar por su escritorio.


• Destrucción de la iniciativa:

Al empleado se le trata como a un robot sin cerebro, un obediente subordinado. Y si alguien propone una idea la respuesta sistemática es el rechazo o el "aquí se analiza primero y luego nos juntamos". Esto ha convertido a un equipo potencialmente proactivo en un grupo de personas que solo operan en modo automático por miedo a ser reprendidas o perder su lugar en el trabajo.


• La desconfianza como método:

Trabajar bajo la sospecha constante de que estás haciendo algo mal o que solo te están viendo por las cámaras, genera un ambiente tóxico. El microgerenciamiento es, en el fondo, una declaración abierta de que el subdirector cree que nadie más que él sabe hacer el trabajo. Aunque el único que no sabe su puesto, giro y trabajo es El en este caso de la vida real.


3. Nulo Liderazgo: Mandar no es liderar

Existe una diferencia abismal entre tener un puesto de poder y ser un líder. El director tiene el organigrama a su favor, pero no tiene el respeto ni la autoridad moral de su equipo “ningún subordinado o compañero de trabajo le respeta”.


• Ausencia de respaldo:

Un verdadero líder se ensucia las manos en la cocina si es necesario y defiende a su gente, “es que si lo hice, dirás”, pero realmente aunque estuviste en algún momento en las cocinas, no entendiste nada sobre el ecosistema y trabajo en las mismas. Aquí vemos lo contrario: cuando las cosas salen bien, las medallas se las cuelga la subdirección “todas las ideas son sus ideas”; cuando hay un problema o una queja de un cliente, la culpa cae de inmediato sobre el cualquier otro menos Tú.


• Comunicación unidireccional y hostil:

No existen canales para escuchar al personal “por que no quieren ni tocar tu puerta”. Las reuniones no son para coordinar, son monólogos de ventrílocuo sobre instrucciones, datos de “IA” y evidenciar el trabajo de todos menos el tuyo. El tono coloquial y las sonrisas falsas que a veces utilizas raya en la falta de respeto, quebrando el tejido emocional del equipo.


4. La puerta giratoria: Expulsando el talento y el potencial

El daño más grave y costoso que esta gestión está provocando es la fuga de talento. Conseguir personal comprometido en el sector de alimentos y bebidas ya es una tarea titánica de por sí; mantenerlo bajo este régimen es imposible.


• La huida de los mejores:

El empleado profesional, que tiene aspiraciones y que realmente sabe trabajar, no tolera que le respiren en la nuca todo el día o que le programen cada semana una junta sin conocer la minuta previa o que le quieran calificar su trabajo desde el desconocimiento e ignorancia maquillada de cuestionamientos bajados de ChaTGpT.

El talento con potencial prefiere renunciar al poco tiempo e irse con la competencia antes que soportar una supervisión asfixiante. Al final, solo se queda la gente que no tiene más opción, mermando la calidad general del trabajo de la marca.


• El Marketing de la empresa no puede seguir siendo un negocio familiar:

Un área sin pies ni cabeza de la subdirección, el mercado gastronómico actual es super competitivo y requiere “expertos” en el área no familiares sin el perfil para el puesto. Manejar las redes sociales por intuición y capricho nos está costando clientes y visibilidad. Mientras ellos retrasan publicaciones o no saben ni subirlas por falta de decisiones y conocimiento del área y las tendencias del mercado digital, la competencia usa pautas coordinadas y segmentadas, además de herramientas (NO IA) e influencers para llenar sus locales e incrementar las ventas.

Secuestrar y mantener el Marketing en sus manos y familia no es ahorro, es una pérdida invisible de ventas y una de las razones principales por las que estamos estancados. Y si la misma empresa no sabe como calificar esta área, nunca sabrá en realidad lo que necesita o como exigir y crecer en resultados (ceguera de taller).


• Costo hundido en capacitación:

Reclutar y entrenar a un pizzero, a un cajero o a un encargado de sucursal cuesta tiempo y dinero, mucho más a un gerencial profesional. Que un profesional renuncie pronto porque el subdirector lo evidenció o la saturó de burocracia interna es tirar el dinero de la empresa a la basura. Y si le exiges sin la inducción y capacitación mínima necesaria esto es mas que un escupitajo en la cara para un profesional que se respete.


• Efecto "espantapájaros":

El gremio de los restaurantes es pequeño. La mala fama de una gerencia tóxica corre rápido. Estamos llegando al punto en que la gente profesional ya no quiere venir a tocar la puerta a buscar trabajo porque el de: boca en boca a cualquier nivel dice que aquí el ambiente es insoportable, el crecimiento es Nepótico y nulo por capacidades o capacitación en el giro.


5. Conclusión:

El costo del estancamiento

Una empresa de alimentos como nosotros que aspira a expandirse y poder llamarse “franqiuicia”, abrir nuevas sucursales y dominar el mercado local no puede operar con el freno de mano puesto. El micromanagement de la subdirección mantiene a la empresa en un estado de supervivencia diaria en lugar de un estado de crecimiento estratégico.

Si el subdirector sigue enfocado en las minucias y en la demostración constante de poder y que solo El hace su trabajo y los demás no, seguiremos perdiendo a la gente buena, gastando una fortuna en tiempo y dinero por rotación de personal gerencial y viendo cómo los competidores se mueven el triple de rápido mientras nosotros seguimos atorados en juntitas y análisis sobre los análisis.


La estructura corporativa necesita un cambio de rumbo urgente hacia un liderazgo que delegue, confíe, capacite y multiplique, no uno que reste, abuse del nepotismo, evidencie y divida al equipo.


Ahí te van dos frases de tu muy querido ChaTGpT Premium que usas para todo, a ver si así le entiendes:

"El puesto te da la última palabra, pero el liderazgo se gana cuando tu equipo te busca por tus soluciones y no por tu autorización."

"El organigrama te da un puesto, pero solo el respeto te da un equipo; mandar lo hace cualquiera, pero inspirar a que te sigan es lo que de verdad hace a un líder."


Y hay quienes NO nacieron para ser líderes. Aceptarlo es parte del crecimiento

(esta última es mía)




Ahí se lo dejo de tarea.


Felices proyectos!!!



 
 
 

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