MENTIRA CORPORATIVA

La Confianza de Aparador: El valor decorativo que está asfixiando al talento.
Hay una enfermedad silenciosa en las empresas de hoy, especialmente en estas grandes franquicias que se llenan la boca hablando de "Valores". Se les llena el pecho diciendo que la Confianza es su pilar, pero sus procesos cuentan una historia de terror completamente distinta.
La neta es esta: La confianza en estas marcas es un valor decorativo, algo que pegan en la pared de la oficina pero que no aplican en la gestión diaria.
1. El laberinto de las aprobaciones (O cómo decirte que no confío en ti)
Te contratan como Gerente General, te dan las llaves de una sucursal que vale millones, te hacen responsable de la vida de 50 personas... pero ¡ah, cuidado!, no tienes autonomía ni para cambiar un foco fundido (bueno GAD ahora para eso SI!) o comprar un kit de limpieza de emergencia sin pasar por un exceso de aprobaciones que tardan semanas.
Esta estructura centralizada no es "orden", es miedo. Es decirle al gerente en su cara: "Te puse ahí, pero no creo en tu capacidad de decisión". ¿Cómo rayos quieren que operemos con agilidad si para cada movimiento tenemos que pedirle permiso a alguien que está sentado en un escritorio a kilómetros de distancia y que no sabe si hoy la cocina se está incendiando?.
2. El castigo en dinero: La desconfianza que muerde el bolsillo
Nada grita más "no confío en ti" que los castigos en dinero o los bonos diseñados para ser inalcanzables. Si el sistema está diseñado para penalizarte ante el primer error, pero no para recompensar tu criterio operativo, entonces no hay una relación de confianza, hay una relación de vigilancia.
El talento no solo se desmotiva porque falten recursos (que ya sabemos que faltan); el talento se cansa de la incoherencia. Te piden que "operes el restaurante como si fuera tuyo", pero te tratan como a un sospechoso al que hay que fiscalizarle hasta el último centavo de desperdicio que generó una máquina que ellos mismos no han querido arreglar.
3. El desgaste de la simulación
Es agotador trabajar para una dirección que tiene un doble discurso. Por un lado, el discurso motivacional de "eres el líder, tú puedes"; por el otro, el micro-gerenciamiento asfixiante que te quita toda la autonomía con sus freses de: "Hoy por hoy".
Cuando una organización ignora que su exceso de control está matando la iniciativa de su gente, lo que está haciendo es crear gerentes reactivos. Gente que ya no propone, que ya no innova, que ya no cuida el detalle porque sabe que, de todas formas, su decisión no cuenta. El mensaje es claro: "No pienses, solo obedece".
Conclusión: Menos discursos, más autonomía
Dirección y Oficinistas del Corpo, dejen de imprimir folletos sobre la confianza. Si de verdad creen en nuestro gerenciamiento, suéltennos los remos. La confianza se demuestra con autonomía real, con presupuestos manejables y con el respeto al criterio de quien sí vive la operación.
El talento valioso se queda donde se siente respetado y empoderado de verdad. Donde la confianza no es un cuadro en la pared, sino la libertad de hacer el trabajo para el que nos contrataron. Todo lo demás es puro "atole con el dedo" y el camino más rápido para que sus mejores líderes les den las gracias y se vayan con la competencia.
Reflexiona;... Compraste un grupo de restaurantes de una franquicia reconocida, ¿Porqué la vendían?. Las ventas cada vez bajan mas y la gestión desde tus oficinas centrales es inexperta y muy burocrática. ¿Cuántos años mas vas a soportar operar sin utilidades?.
"Sé congruente; Me pides que 'sienta el negocio como mío', pero me quitas los remos cada vez que quiero remar. No pidas dueños si lo que buscas son robots que no cuestionen. La confianza de aparador no paga la nómina ni salva sucursales."
Puuuuum... ¡Se tenía que decir y se dijo!
Ahí se los dejo de Tarea.
Felices Proyectos!!!





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